4 Tipos de labranza para mejorar la tierra para los cultivos
- Labranza
convencional o tradicional: es el laboreo del suelo anterior a la
siembra con maquinaria (arados) que corta e invierte total o
parcialmente los primeros 15 cm de suelo. El suelo se afloja, airea y
mezcla, lo que facilita el ingreso de agua, la mineralización de
nutrientes, la reducción de plagas y malezas en superficie. Pero también
se reduce rápidamente la cobertura de superficie, se aceleran los procesos
de degradación de la materia orgánica y aumentan los riesgos de erosión.
- Labranza
mínima o conservacionista: implica el laboreo anterior a la siembra
con un mínimo de pasadas de maquinaria anterior a su corte (rastrón,
rastra doble, rastras de dientes, cultivador de campo). Se provoca la
aireación del suelo, pero hay menor inversión y mezclado de este. Se
aceleran los procesos de mineralización de nutrientes pero a menor ritmo
que en el caso anterior. Quedan más residuos vegetales en superficie y
anclados en la masa del suelo.
- Labranza
cero o siembra directa: no se laborea el suelo sino que se
siembra directamente depositando la semilla en un corte vertical de pocos
centímetros que se realiza con una cuchilla circular o zapata de corte.
Una rueda compacta la semilla en el surco de siembra para permitir su
contacto con el suelo húmedo. Esta técnica exige controlar las malezas con
herbicidas antes de la siembra, y también fertilizar debido a que la
mineralización natural de los nutrientes del suelo se torna muy lenta.
- Labranza en seco y en húmedo: Salir del
rango óptimo de humedad para la labranza puede ser justificado en determinados
casos, del punto de vista del suelo tiene los siguientes efectos: suelos
arenosos la labranza en seco no tiene el efecto deseado porque la arena no
tiene fuerzas cohesivas. Por ejemplo un arado no voltea sino que crea solamente
un surco.

Muy Interesante Su Blog, Obtuve muchas informacion.
ResponderEliminargracias
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